La escalada de tensiones bélicas en Medio Oriente ha comenzado a generar ondas de choque en la economía mexicana, impactando directamente en uno de los sectores más sensibles para el patrimonio familiar. La Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi) informó que el sector de la construcción en el país ya registra un incremento del 5% en sus costos operativos, derivado de la inflación global provocada por el conflicto armado que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán.
Esta presión inflacionaria se concentra principalmente en el encarecimiento de insumos básicos y la inestabilidad en las cadenas de suministro internacionales. Carlos Restrepo, presidente de la Canadevi, advirtió que la industria se encuentra en un punto crítico donde la absorción de estos costos adicionales por parte de las empresas desarrolladoras tiene un límite. El dirigente empresarial señaló que la incertidumbre es el factor predominante, ya que las proyecciones iniciales apuntaban a una resolución rápida que hasta el momento no se ha materializado.
De mantenerse la prolongación de las hostilidades, el impacto económico dejará de ser un problema exclusivo de los constructores para trasladarse al bolsillo de los consumidores finales. Restrepo explicó en entrevista para el diario El Economista que, de no revertirse la situación en el corto plazo, los precios de venta de las casas y departamentos en México tendrían que ajustarse al alza en un margen de entre el 5% y el 6%.
El panorama para el sector vivienda queda supeditado a la geopolítica internacional. Según el titular del organismo, el ajuste en el mercado inmobiliario mexicano está directamente vinculado a la duración del conflicto. Mientras la volatilidad persista en los mercados energéticos y de materias primas, la posibilidad de que el sueño de adquirir una vivienda propia sea más costoso para los mexicanos se vuelve una amenaza cada vez más tangible.





