lunes, junio 15, 2026
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El mensaje va para todo México

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Con el asesinato del alcalde de Uruapan Michoacán no solo muere Carlos Manzo, también se hiere de muerte (aún más) la esperanza de millones por recuperar la paz en un país tomado por el miedo y la violencia que promueven los empoderados y miserables.

El mensaje de quienes ostentan y ejercen con permiso el poder del terror es implacable para quienes aún se atreven a señalar las complicidades y a denunciar los abusos tolerados en cualquier parte del país. 

Los mexicanos de todas las edades, orígenes y condiciones han quedado desde este fin de semana más acorralados, más sometidos y más abandonados a su paupérrima suerte.

Ya no importan las condenas institucionales ni las promesas de una justicia de facto inexistente, la cruda y dolorosa realidad de este México se impone al discurso oficial y tira de inmediato las mentiras cotidianas utilizadas desde el poder para tratar de justificar el cinismo y la impunidad imperantes.

No obstante, igual de grave es el nivel de inconsciencia, desinterés o simulación entre un alto porcentaje de mexicanos cómodos con este modelo de nación que reparte centavos al mismo tiempo que arrebata libertades.

Sin embargo, lo admitan o no, en el fondo casi todos coinciden de manera abierta o callada: esta ejecución en particular no es igual; a este presidente municipal no lo mataron por corrupto o por ser socio de los empoderados, a este mexicano lo abandonaron públicamente para que fuera ejecutado por atreverse a denunciar la podredumbre del sistema de terror y complicidad imperante.

Muchísimos lo intuyen pero aún no lo saben con claridad mientras que otros muchos ya lo entienden pero prefieren seguir fingiendo e ignorando la pestilente realidad que se apodera cada vez más de este México subyugado.

La muerte del alcalde Manzo no solo enluta a su esposa y a sus huérfanos, también arrebata y lastima a las mexicanas y mexicanos que con rabia observan como poco a poco se pierde el país de sus hijos y nietos.

Ese abandono institucional al presidente municipal ultimado no solo hunde en el miedo al pueblo de Uruapan, también advierte y amenaza a los hombres y mujeres que confirman el nivel de indefensión de sus propias familias.

Las burlas y la indiferencia con la que trataron sus “superiores” al alcalde masacrado también arrodilla y somete a millones de ciudadanos que con indignación e impotencia comprenden que su país hoy es un lugar peor al que se vivía hace apenas unos años. 

Y no, comprender y reconocer esta realidad no es estar de lado ni preferir a los impresentables y nefastos del PRI o del PAN, es sencillamente, admitir una dolorosa verdad que hoy lacera, arrodilla y condena a una nación entera.

Cualquier transformación si es mal ejecutada, sin duda también puede ser nociva o mortal para quien busca desde la ignorancia y la desesperación un cambio.

Ahora viene una nueva marcha ciudadana que surge de esa impotencia y desesperación se realizará el próximo 15 de Noviembre, sin embargo, la descalificación oficial ya está lista desde la mañanera para afirmar que son mexicanos resentidos y traidores a la patria los que se atreven a cuestionar a la 4T.

El dilema es que MORENA y sus gobiernos ya no tienen para donde hacerse, Carlos Manzo fue su militante y después un alcalde independiente; hoy no pueden utilizar su recurso favorito que es el pasado, tampoco pueden culpar a Calderón o a los “fifís” o a los medios de comunicación o al mismísimo Trump y sus políticas injustas.

La realidad es que hoy son sus propios aliados y protegidos los que se los están tragando por ese exceso de abrazos y acuerdo entregados.

Este fin de semana México no solo perdió a un hombre decidido a denunciar y combatir la corrupción, la complicidad y la impunidad.

Este fin de semana los mexicanos perdimos mucho más, pero aún lo sabemos con exactitud.

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