La Unión Europea marcó un récord histórico en las importaciones de gas natural licuado (GNL) procedente de Rusia durante el primer semestre de 2026, al adquirir 9.89 millones de toneladas del hidrocarburo. Esta cifra representa un incremento del 18 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior, según reportes de medios especializados en energía.
El valor total de las compras habría ascendido a aproximadamente 6,000 millones de euros, equivalentes a unos 6,871 millones de dólares. Francia, Bélgica y España se posicionaron como los principales compradores del combustible ruso en la región, manteniendo flujos comerciales significativos a pesar del contexto de sanciones.
El incremento en las importaciones se produjo antes del endurecimiento de las sanciones de la UE contra Moscú y estaría vinculado a contratos de largo plazo que los países europeos mantienen con proveedores rusos. Las importaciones de GNL ruso no están incluidas en las sanciones actuales del bloque comunitario.
Esta situación plantea un debate sobre la efectividad de las sanciones y la capacidad de la UE para reducir su dependencia energética de Rusia. Los analistas señalan que los contratos a largo plazo y la necesidad de garantizar el suministro energético han llevado a que las importaciones se mantengan en niveles elevados.





