El presidente de las Islas Canarias, Fernando Clavijo, manifestó una postura firme de rechazo ante la posibilidad de que el archipiélago sea utilizado como centro de gestión para los pacientes afectados por el brote de hantavirus del crucero MV Hondius. En una declaración contundente, el mandatario regional criticó la coordinación con el Gobierno central, subrayando que la prioridad absoluta es la protección de la población local.
“Mi gobierno no acepta que nadie venga desde Madrid a poner en riesgo la seguridad de todos los canarios”, afirmó Clavijo. Las palabras del presidente surgen tras la tensión generada por el desembarque del buque en el puerto de Santa Cruz de Tenerife el pasado 10 de mayo, operación que fue supervisada por Sanidad Exterior y que implicó la repatriación de diversos ciudadanos extranjeros y nacionales.
El gobierno canario ha señalado una falta de comunicación efectiva por parte de las autoridades ministeriales en Madrid respecto a los protocolos de seguridad y el destino de las personas que estuvieron expuestas a la variante Andes del virus. Clavijo enfatizó que, aunque Canarias es una tierra solidaria, la gestión de un patógeno con riesgo de transmisión de persona a persona requiere una logística que no debe comprometer la tranquilidad ni la salud pública de las islas.
Esta confrontación política añade una capa de complejidad a la crisis sanitaria internacional. Mientras el Ministerio de Sanidad defiende que las medidas tomadas en los puertos españoles cumplen con los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Ejecutivo canario exige mayor autonomía y claridad en las decisiones que afecten el territorio insular, especialmente en lo que respecta al confinamiento o tránsito de individuos con riesgo epidemiológico.





