El secretario general de Hizbulá, Naim Qassem, lanzó un mensaje desafiante este 12 de mayo de 2026, asegurando que el movimiento no depondrá las armas ni se someterá a las presiones internacionales. En un discurso televisado, Qassem prometió que la organización continuará la defensa del territorio libanés y advirtió que convertirán el campo de batalla en un “infierno” para las fuerzas israelíes.
La organización instó formalmente al gobierno del Líbano a retirarse de las mesas de negociación directa, calificando los intentos de diálogo como “concesiones gratuitas” que solo favorecen los intereses de Tel Aviv. Según el líder de Hizbulá, la actual ofensiva es una “agresión israelí-estadounidense” que tiene como objetivo final someter al país para integrarlo a un proyecto de expansión regional.
Estas declaraciones ocurren en un momento crítico, coincidiendo con el reporte de Israel sobre ataques a más de 1,100 objetivos del grupo y a escasos días de las conversaciones de paz programadas en Washington. Con esta postura, Hizbulá reafirma su intención de mantener la resistencia armada, complicando los esfuerzos diplomáticos para estabilizar la frontera sur del Líbano.




