Un video que ha circulado ampliamente en redes sociales ha generado gran indignación tras mostrar a Florence Mirsky, influencer y madre del hijo del productor musical Scott Storch, humillando a un grupo de trabajadores hispanos en Beverly Hills. En las imágenes, Mirsky utiliza términos racistas y xenófobos mientras interactúa con los empleados de un valet parking, desatando fuertes reacciones en la opinión pública.
La grabación revela cómo la influencer se refiere a los trabajadores como “espaldas mojadas”, un término despectivo que históricamente ha sido utilizado para denigrar a los migrantes mexicanos. Sin embargo, uno de los momentos más polémicos y condenados es cuando Mirsky asegura: “El presidente Donald Trump está haciendo cosas buenas porque ustedes violan a la gente. Ustedes violan y matan a la gente”. Estas palabras, cargadas de odio y prejuicio, desataron una ola de críticas en redes sociales, donde miles de usuarios expresaron su rechazo ante tal actitud.
A lo largo del video, la influencer también se muestra arrogante al referirse a su estatus económico, diciendo: “Yo soy rica y ustedes pobres, esa es la diferencia”, en un intento por justificar su comportamiento. La situación se intensifica cuando Mirsky intenta arrebatar el teléfono móvil de uno de los trabajadores que grababa el incidente, un gesto que muchos interpretaron como una agresión física.
Pese a la humillación, los trabajadores permanecen tranquilos y mantienen una actitud respetuosa, sin caer en provocaciones. En respuesta a las ofensivas palabras de la influencer, uno de los empleados le responde: “Eres pobre de alma”, un comentario que contrastó con la actitud soberbia de Mirsky.
La disculpa de Florence Mirsky: ¿arrepentimiento genuino?
Tras la viralización del video, Florence Mirsky recurrió a sus redes sociales para ofrecer una disculpa pública. En su mensaje, intentó justificar su comportamiento alegando que uno de los trabajadores la había manoseado, lo que, según su versión, motivó su reacción agresiva. Sin embargo, muchos usuarios de redes sociales consideraron que su disculpa no fue sincera ni abordó adecuadamente la gravedad de sus comentarios xenófobos.
Aunque Mirsky aseguró no ser racista y expresó su amor por los mexicanos y las personas de todas las razas y religiones, su disculpa dejó más dudas que certezas. La influencer reconoció su error al usar el insulto, pero no pudo evitar que su intento de retractarse pareciera una justificación insuficiente para quienes consideran que la humillación y el racismo que los trabajadores vivieron en ese momento no pueden ser borrados con una simple disculpa.
Este incidente pone en evidencia la persistencia del racismo y la xenofobia hacia los migrantes en Estados Unidos, particularmente en un clima social cada vez más polarizado, impulsado por discursos políticos que fomentan el odio y la división. La actitud de Florence Mirsky refleja una realidad dolorosa para miles de migrantes mexicanos que, a diario, enfrentan este tipo de discriminación en su lucha por una vida mejor.






