domingo, julio 5, 2026
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Investigadores BUAP detectan metales pesados en polvo de las calles de Puebla

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Puebla, Pue. – Un estudio realizado por investigadores del Instituto de Ciencias de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) ha revelado la presencia de partículas de metales pesados en el polvo de las calles de la ciudad, con un enfoque especial en el cromo, considerado el más preocupante. Este material particulado, generado principalmente por el desgaste de vehículos, representa un riesgo significativo para la salud pública.

Los doctores María Guadalupe Tenorio Arvide y Miguel Santoyo Martínez, involucrados en esta investigación, explicaron que el objetivo es analizar la composición del material particulado en las avenidas de Puebla y evaluar los riesgos para la salud asociados a la exposición a estos contaminantes. La investigación cuenta también con la colaboración del doctor Francisco Bautista Zúñiga, de la UNAM.

Tenorio Arvide destacó que, si bien se suele prestar atención a la contaminación microbiológica, la parte mineral del polvo urbano es igualmente importante. “El contacto constante con estas partículas puede aumentar el riesgo de enfermedades relacionadas con metales pesados”, afirmó.

El material particulado se origina del desgaste de componentes automotrices como las balatas y el sistema de escape, y se adhiere a partículas del suelo que miden menos de 10 micrómetros. Esto facilita su ingreso al organismo a través de la inhalación o la ingestión.

La Organización Mundial de la Salud estima que cada año mueren aproximadamente 7 millones de personas debido a enfermedades relacionadas con la contaminación ambiental, muchas de las cuales son atribuibles a la actividad industrial y el tráfico vehicular.

En Puebla, el INEGI reportó que en 2021 había más de un millón 209 mil vehículos en circulación, lo que ha contribuido al aumento de partículas de metales pesados en el aire. En los análisis realizados, se encontraron concentraciones promedio de cromo de 143 miligramos por kilogramo, con un mayor registro en áreas cercanas a centros educativos.

La doctora Tenorio también enfatizó que el estudio se centrará en evaluar la genotoxicidad y el daño genético potencial que este material puede causar en plantas de los camellones y en zonas rurales.

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