Israel anunció este lunes oficialmente el fin de su cooperación con la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), lo que ha generado una fuerte preocupación sobre el impacto humanitario en la Franja de Gaza, donde la situación ya es crítica. Esta decisión se produce en el contexto de la intensificación del conflicto con Hamas, que comenzó el 7 de octubre de 2023, y con el creciente enfrentamiento entre Israel y Hezbolá en el sur del Líbano.
La decisión de Israel fue comunicada a las Naciones Unidas por el Ministerio de Relaciones Exteriores del país, que señaló que el acuerdo con la UNRWA, vigente desde 1967, quedaba cancelado de manera definitiva. El gobierno israelí argumentó que varios empleados de la agencia habían estado involucrados en el ataque de Hamas del 7 de octubre, señalando que las instalaciones de la UNRWA podrían estar siendo utilizadas con fines terroristas, una acusación que la agencia ha negado rotundamente.
La UNRWA, creada en 1950 por la ONU, ha prestado servicios esenciales a millones de refugiados palestinos en Cisjordania, Gaza y otros países árabes, muchos de ellos descendientes de los desplazados durante la creación del Estado de Israel en 1948. Sin embargo, tras la suspensión de su colaboración con Israel, la agencia advirtió que esta medida podría provocar un colapso en las operaciones humanitarias en Gaza, donde más de 2.4 millones de personas enfrentan condiciones de vida extremadamente difíciles.
Jonathan Fowler, portavoz de la UNRWA, expresó su preocupación al señalar que, de implementarse esta medida, la ayuda humanitaria en la región quedaría severamente afectada. “La UNRWA es la columna vertebral de la operación humanitaria en Gaza”, afirmó Fowler. Sin embargo, el ministro de Exteriores israelí, Israel Katz, negó que la suspensión de la cooperación afectara gravemente la ayuda a los palestinos, argumentando que solo un 13 por ciento de la asistencia humanitaria en Gaza proviene de la UNRWA, mientras que el resto es proporcionado por otras organizaciones internacionales.
Mientras tanto, la situación en Gaza sigue siendo devastadora. Según datos del Ministerio de Salud de Hamas, más de 43,000 personas han muerto en Gaza desde el inicio de la ofensiva israelí, que es una respuesta al ataque mortal de Hamas que dejó más de 1,200 víctimas israelíes, en su mayoría civiles. En la Franja de Gaza, las autoridades reportan condiciones de vida desastrosas, con cientos de miles de desplazados, hambre y escasez de agua potable.
En el norte, la situación con Hezbolá también se complica. El grupo islamista, apoyado por Irán, ha lanzado cohetes contra el norte de Israel en apoyo a Hamas. Israel, por su parte, ha continuado sus ofensivas aéreas y terrestres contra Hezbolá en el sur de Líbano, con el objetivo de neutralizar las amenazas y proteger a la población israelí. Desde el inicio de las hostilidades con Hezbolá en septiembre, al menos 1,940 personas han muerto en Líbano, según recuentos oficiales.
Con el conflicto en pleno auge, y las tensiones en Gaza y Líbano, la comunidad internacional sigue de cerca los desarrollos, temiendo que el colapso de la ayuda humanitaria empeore aún más la situación en una de las zonas más conflictivas y vulnerables del mundo.






