La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ajustó a la baja sus estimaciones de crecimiento de la demanda mundial de crudo para el presente año, citando como principal factor de inestabilidad el conflicto armado en Oriente Medio. El organismo advirtió que las hostilidades y el cierre estratégico del Estrecho de Ormuz han alterado los flujos comerciales y las proyecciones de consumo global, obligando a una revisión de las metas energéticas internacionales para el resto de 2026.
De acuerdo con el informe mensual del grupo de productores, se estima que la demanda mundial de petróleo alcanzará un promedio de 104,57 millones de barriles por día (bpd) durante el segundo trimestre del año. Esta cifra representa un recorte significativo frente a los 105,07 millones de barriles que se habían proyectado apenas el mes anterior, reflejando el impacto inmediato que la interrupción de las rutas marítimas clave está teniendo sobre la actividad económica y el transporte a escala global.
A pesar de la desaceleración prevista para los meses inmediatos, el organismo internacional vislumbra un panorama de recuperación a mediano plazo. En su análisis, la OPEP estima que la demanda experimentará un repunte hacia 2027, con un aumento proyectado de 1,54 millones de bpd. Este ajuste al alza representa un incremento de 200,000 bpd adicionales en comparación con las evaluaciones previas, lo que sugiere que el mercado energético podría experimentar una fuerte presión de consumo una vez que se estabilicen las tensiones geopolíticas.
Este ajuste en las previsiones subraya la vulnerabilidad del mercado petrolero ante la volatilidad en las zonas de producción y tránsito. Mientras el sector se adapta a la realidad del conflicto en Oriente Medio, la OPEP mantiene una vigilancia estrecha sobre los inventarios globales, advirtiendo que el equilibrio entre la oferta y la demanda seguirá supeditado a la reapertura segura de los canales de navegación y a la resolución de las crisis políticas que afectan a las naciones productoras.





