Una tragedia sacudió el sur de Tailandia cuando una turista española de 23 años perdió la vida tras ser golpeada por la trompa de un elefante durante una actividad de baño con el animal. El incidente ocurrió en el Centro de Cuidado de Elefantes Koh Yao, ubicado en la provincia de Phang Nga, según informó la policía local.
“Una turista murió mientras bañaba a un elefante”, declaró Jaran Bangprasert, jefe de la policía, en un comunicado. Las autoridades confirmaron que ya se han iniciado los trámites pertinentes y se ha contactado a la embajada española para identificar a la víctima. Diversos medios internacionales reportan que podría tratarse de Blanca Ojanguren García, una estudiante de la Universidad de Navarra que participaba en un intercambio académico en el país asiático.
Debate sobre el turismo y el bienestar animal
El baño de elefantes es una de las actividades turísticas más populares en Tailandia, donde miles de paquidermos son utilizados en espectáculos y actividades recreativas. Sin embargo, organizaciones defensoras de los animales han advertido sobre los riesgos y el impacto negativo que estas prácticas pueden tener tanto en los animales como en los turistas.
De acuerdo con datos del Departamento de Parques Nacionales, Vida Silvestre y Conservación de Plantas de Tailandia, en los últimos 12 años se han registrado 227 muertes relacionadas con ataques de elefantes salvajes, incluyendo casos recientes de turistas y locales.
Tailandia alberga una población de más de 4,000 elefantes salvajes, los cuales habitan en reservas naturales y parques nacionales. Además, una cifra similar de ejemplares domesticados es utilizada en actividades turísticas, lo que ha generado un intenso debate sobre el bienestar animal y la necesidad de regular estas prácticas.
Este trágico incidente reaviva la discusión sobre la relación entre el turismo y los animales, así como la importancia de garantizar tanto la seguridad de los visitantes como el respeto por la vida silvestre en Tailandia.




