La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una nueva advertencia sanitaria tras detectar un incremento en los contagios de la subvariante NB.1.8.1 del virus SARS-CoV-2, una evolución del ómicron que ha comenzado a expandirse con mayor fuerza en distintas regiones del mundo.
Identificada por primera vez en enero de 2025 en China, esta variante ha mostrado un crecimiento en países de Asia, el Mediterráneo oriental y el Pacífico occidental. Datos recientes indican que su presencia pasó del 2.5% al 10.7% de las muestras analizadas en abril, lo que llevó a la OMS a clasificarla como “variante bajo vigilancia”.
Aunque el riesgo general para la salud pública se mantiene en nivel bajo, la organización internacional ha llamado a los gobiernos a reforzar la vigilancia epidemiológica, especialmente en lo que respecta al monitoreo genómico.
La NB.1.8.1 pertenece a la familia de variantes ómicron, predominante desde finales de 2021. Estudios preliminares apuntan a que esta subvariante posee una mayor capacidad de adhesión a las células humanas, lo que favorece su transmisión. Esta característica se vincula con mutaciones en la proteína Spike, como T22N, F59S, G184S, A435S y T478I.
A pesar de su rápida propagación, no hay evidencia que sugiera que provoque síntomas más graves. Los cuadros clínicos reportados incluyen fiebre, tos, dolor de garganta, fatiga, congestión nasal y dolores musculares, similares a los generados por otras variantes de ómicron.
NB.1.8.1 ya ha sido detectada en países como China, Japón, Francia y Estados Unidos, con casos confirmados en estados como California, Nueva York y Hawái. En México no existen reportes oficiales que confirmen su presencia dominante, aunque expertos advierten que esto no descarta su circulación silenciosa, dado el limitado acceso a datos genómicos en el país.
Además, investigadores internacionales siguen de cerca al virus HKU5-CoV-2, un nuevo coronavirus identificado en China y genéticamente vinculado al MERS. Aunque aún no infecta a humanos, científicos advierten que está a solo una mutación clave de cruzar la barrera entre especies, lo que lo convierte en un agente potencial de una futura pandemia.
La comunidad científica insiste en mantener la calma, pero no bajar la guardia. Las recomendaciones incluyen el uso de cubrebocas en espacios cerrados con poca ventilación, el lavado frecuente de manos y la aplicación de refuerzos vacunales, especialmente si ha pasado más de un año desde la última dosis.
La OMS subraya que la vigilancia activa y los hábitos de prevención continúan siendo herramientas clave para reducir los contagios y anticipar posibles escenarios críticos en la evolución del virus.





