En entrevista con Iván Mercado para el programa Contrastes, José Luis García Parra, coordinador de gabinete del gobierno estatal, reconoció que la movilidad se ha convertido en uno de los principales retos para la entidad en los próximos años, ante el crecimiento poblacional y el incremento del parque vehicular.
El funcionario señaló que la realidad actual obliga a replantear el modelo de transporte en la zona metropolitana, donde los tiempos de traslado han aumentado considerablemente. “Ya no existen los recorridos de 15 minutos; hoy las y los poblanos deben destinar mucho más tiempo para llegar a sus trabajos o regresar a casa”, afirmó.
Ante este panorama, el gobierno estatal desarrolla un Sistema Integral de Movilidad que contempla cuatro modalidades: transporte público convencional, el sistema BRT conocido como RUTA, una red de bicicletas públicas y un sistema de transporte por cable.
García Parra explicó que este último representa una alternativa viable debido a las limitaciones urbanas de la ciudad. “Puebla ya no tiene margen para ampliar vialidades o construir nuevas sin afectar gravemente el entorno urbano. El transporte por cable es mínimamente invasivo y se adapta a estas condiciones”, detalló.
De acuerdo con los estudios realizados, el crecimiento proyectado para 2030 anticipa un aumento significativo en la demanda de movilidad. Actualmente, el parque vehicular asciende a 1.5 millones de unidades y podría superar los 2.2 millones en los próximos años. Asimismo, la población en la zona metropolitana pasaría de poco más de 2 millones a más de 3 millones de habitantes.
El proyecto de transporte por cable contempla cuatro líneas interconectadas, con una extensión de 13.6 kilómetros, nueve estaciones —incluidas dos de transferencia— y 87 torres. Permitirá a los usuarios trasladarse de un extremo a otro con un solo pago, similar al funcionamiento del sistema de metro en otras ciudades.
En términos de operación, el sistema ofrecerá servicio continuo durante 18 horas al día, con cabinas que pasarán cada 23 segundos y tendrán capacidad para 10 pasajeros. Se estima una demanda inicial de mil usuarios por hora por sentido, con posibilidad de alcanzar hasta 2 mil 500.
El coordinador destacó que, además de mejorar los tiempos de traslado —que podrían reducirse a entre 30 y 40 minutos en trayectos largos—, el proyecto busca generar beneficios económicos para las familias. Entre las medidas contempladas se incluyen gratuidad para personas con discapacidad, adultos mayores y estudiantes de nivel primaria.
En el aspecto ambiental, subrayó que el sistema será 100% eléctrico y tendrá una menor emisión de dióxido de carbono en comparación con el transporte tradicional. “Mientras un autobús genera hasta 240 toneladas de CO₂ al año, todo el sistema de cable emitirá apenas 42 toneladas”, puntualizó.
Respecto al financiamiento, García Parra informó que la inversión estimada es de 6 mil 753 millones de pesos, la cual se cubrirá con recursos propios durante la actual administración. Aseguró que el proyecto no generará deuda para futuras administraciones y que, a partir de su segundo año de operación, será autosustentable mediante el cobro de tarifas, las cuales podrían mantenerse por debajo de los 12 pesos.
Finalmente, enfatizó que el desarrollo del sistema está respaldado por cerca de 20 estudios técnicos, financieros y de demanda, lo que garantiza su viabilidad. Se prevé que las cuatro líneas entren en operación de manera simultánea en un periodo de entre 24 y 26 meses.
“Es un proyecto necesario para el futuro de Puebla; no responde a ocurrencias, sino a una planeación sólida que busca mejorar la calidad de vida de las y los poblanos”, concluyó.





