La final de la Copa América 2024 terminó en caos no solo por el desempeño dentro del campo, sino también por graves problemas de seguridad que empañaron el evento. La Selección de Colombia, que llegó a la final y luchó hasta tiempos extras contra Argentina, perdió el partido por la mínima diferencia en el Estadio Hard Rock de Miami.

Sin embargo, los problemas no se limitaron al resultado deportivo. Ramón Jesurún Franco, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, y su hijo Ramón Jamil fueron detenidos por autoridades estadounidenses tras un altercado en un elevador del estadio después del partido. Según reportes, ambos fueron vistos en un video en medio de una pelea con oficiales de seguridad.

Ambos enfrentarán cargos menores y deberán comparecer ante la corte de fianzas de Miami-Dade el próximo lunes 22 de julio como consecuencia de este incidente.
La seguridad durante la final de la Copa América ha sido objeto de críticas desde antes del partido. El encuentro entre Argentina y Colombia tuvo que retrasarse más de una hora debido a problemas de acceso, con numerosos aficionados con boletos en mano enfrentando dificultades para entrar al estadio, mientras que otros lograron colarse sin tener entrada.

El Estadio Hard Rock emitió un comunicado el martes, reconociendo las fallas de seguridad que ocurrieron el domingo pasado. El comunicado señaló que a pesar de la planificación y colaboración con Conmebol, Concacaf y las agencias locales de seguridad, el evento enfrentó desafíos significativos que no habían sido experimentados en eventos anteriores en el estadio.
“Trabajamos en estrecha colaboración con las agencias de aplicación de la ley para implementar y superar en muchos casos las recomendaciones de seguridad de Conmebol durante el torneo de un mes de duración, incluyendo sesiones informativas diarias”, mencionó el comunicado.
El estadio se comprometió a revisar todos los protocolos y procesos establecidos, agradeciendo el esfuerzo de los agentes de seguridad y el personal del estadio que trabajaron para priorizar la seguridad de todos los asistentes, a pesar de los desafíos inesperados durante el evento.







