Moverse por París representa un gran desafío para usuarios de sillas de ruedas, como Franck Maille, exatleta paralímpico y representante de APF France Handicap, una organización benéfica para personas con discapacidades.
Aunque la capital francesa se comprometió a mejorar la accesibilidad para los Juegos Paralímpicos inaugurados el miércoles por la noche, la red de transporte público de la ciudad sigue siendo casi imposible de utilizar para los pasajeros con movilidad reducida.
La jornada de Franck comienza en Nanterre, en los suburbios occidentales de París. Para llegar al centro de la ciudad, necesita tomar el RER (tren urbano de cercanías). De las cinco líneas de RER, solo dos están anunciadas como “totalmente accesibles”, pero la realidad es muy diferente.
“Tengo que tomar el ascensor y bajar a la recepción. Allí es donde termina toda mi autonomía, porque necesito la ayuda de un agente ferroviario”, señala Franck Maille.
En la recepción, el agente debe contactar con la estación de llegada para confirmar que los ascensores están operativos. Si no lo están, Franck siempre tiene un plan B y un plan C para llegar a su destino. “Si los ascensores no funcionan, me voy a casa. Si no tengo una cita importante, opto por el coche o no. Pero siempre tengo que salir con suficiente antelación. Hay que anticipar y buscar diferentes rutas, lo que es agotador”, añade.
Además, otro agente debe sacar manualmente una rampa especial para usuarios de sillas de ruedas, un procedimiento que consume 20 minutos del tiempo de Franck. “A veces, las cosas salen mal; por ejemplo, ayer un agente se olvidó de mí y no trajo la rampa. El conductor del tren tuvo que esperar a que alguien viniera a ayudarme a salir”, explica Maille, exnadador de alto nivel de 53 años.
La angustia y el agotamiento de moverse sorteando obstáculos continuamente
Los adultos con discapacidades experimentan angustia mental frecuente casi cinco veces más que los adultos sin discapacidades, según un informe de 2018 del CDC. El aislamiento es un factor determinante, según Maille: “Algunas personas con discapacidades se suicidan porque no pueden soportar más. Sienten que no se les considera humanos. Estamos hartos; la creación de una sociedad accesible está tardando demasiado”.
La mejora de la accesibilidad fue una de las promesas clave de los organizadores de los Juegos de París, llamados ‘Juegos para todos’. “En cuanto a accesibilidad, no, no son los ‘Juegos para todos’. Sí, se está trabajando para mejorar, hay voluntad de hacer las cosas bien, pero ¿se están haciendo bien? Tal vez deberían consultar a quienes realmente están involucrados”, dice Franck.
Entre ascensores averiados y pasajeros impacientes que se colocan delante de Maille, el viaje puede ser agotador tanto física como psicológicamente. “Es agotador. Físicamente, porque recorres largas distancias en los pasillos. Psicológicamente, porque debes estar atento a todo, a la multitud, al tráfico”, explica Franck Maille.
El metro parisino es uno de los peores medios de transporte en términos de accesibilidad: solo una línea, la recién inaugurada línea 14, es completamente accesible. Sin embargo, Franck siempre debe estar atento a los obstáculos, ya que su silla de ruedas casi se queda atascada en el hueco del ascensor.
El medio de transporte favorito de Maille sigue siendo el tranvía, que es totalmente accesible y no presenta problemas para subir y bajar del andén. Sin embargo, en el último tramo del viaje en autobús, también anunciado como 100% accesible, Franck enfrenta más dificultades. La estación de autobuses se ha desviado debido a los Juegos, y debe viajar 10 minutos más hasta la siguiente parada. Además, no todas las paradas de autobús están equipadas con rampas, y cuando las hay, Franck aún necesita ayuda para subir por la empinada pendiente.
Todo el trayecto que le tomaría a una persona sin discapacidad aproximadamente una hora y media, para Franck dura más de 3 horas.

¿Un legado de accesibilidad posolímpica?
Se espera que más de 280.000 personas con discapacidades visiten París durante los Juegos. La ciudad reconoce que, aunque se han realizado mejoras, aún queda mucho por hacer.
“Gracias a los Juegos, ahora contamos con 1.000 taxis accesibles para sillas de ruedas. Eso es un verdadero avance. Sin embargo, todavía queda trabajo por hacer, especialmente con el metro”, afirma Lamia El Aaraje, teniente de alcalde de París encargada de Accesibilidad y Urbanismo.
“Junto con otras organizaciones, hemos hecho un llamado enérgico para que el metro sea parcialmente accesible, ya que sabemos que la accesibilidad total es prácticamente imposible en el metro de París. Sin embargo, creo que podemos trabajar de manera inteligente para crear una mejor red territorial y mejorar la accesibilidad del metro”, añade a ‘Euronews’.
Aunque la ciudad de París financia la red de transporte público, es la agencia regional de París la que gestiona y organiza la red. El lunes, la responsable de la red de transporte de la región, Valérie Pécresse, admitió que el metro de París “sigue siendo el punto débil” en términos de accesibilidad. Pécresse indicó que modernizar la mayor parte del metro podría tardar hasta 20 años y costar entre 15.000 y 20.000 millones de euros. La región está dispuesta a cubrir el 30% del coste y ha pedido al Estado y a la ciudad de París que cubran el resto, una demanda considerada “exorbitante” por las autoridades parisinas.
Activistas como Franck esperan que estos Juegos Paralímpicos impulsen una inclusión más amplia para los 12 millones de personas que viven con discapacidades en Francia. “¡Es hora de despertar! Las autoridades francesas no deberían hacer más preguntas, simplemente hacer las cosas bien. Tengo 53 años y me gustaría ver una mejora concreta en la accesibilidad en París antes de dejar este mundo”, concluye Franck Maille.






