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GUILLERMO PACHECO PULIDO
En una conferencia sobre economía impartida ante un grupo de jóvenes estudiantes se dijo: a los economistas se nos formula la pregunta de qué se debe hacer o cómo se debe actuar como ciudadano en las épocas complejas y convulsas como la que se está viviendo ahora en el mundo.
Por principio, se señaló que la economía tiene muchas definiciones.
Alfred Marshall dijo que “la economía es la ciencia que examina la parte de la actividad individual y social consagrada a obtener y utilizar las condiciones materiales de bienestar”.
Aristóteles expuso que “la economía representa el manejo de los asuntos domésticos (de la casa) tendientes a crear satisfactores para la comunidad”.
Los economistas son profesionales serios que estudian los fenómenos económicos y aplican la teoría económica para resolver los problemas de escasez de bienes y servicios, para proporcionar mejor nivel de vida a los seres humanos, compenetrándose en los procesos de producción, distribución y consumo; trabajo éste difícil y complejo.
Economistas como Adam Smith, quien nos legó “Estudios sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de los nacionales”, nos decía que la economía se maneja sola porque hay una mano invisible. El mercado se controla a sí mismo y no hay necesidad del Estado.
A John Maynard Keynes, en su libro “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”, se le señala como salvador de la economía, porque estableció que la economía necesitaba del Estado como inversor. Tuvo tal acierto porque intervino en el crack económico mundial de 1929 – 1939.
Se citó en la conferencia a Milton Friedman, Premio Nobel de Economía, con su libro “Capitalismo y Libertad”.
Se habló de otros economistas nacionales como Horacio de la Peña y Rolando Cordero, a los que sugiero leer, ya que –como alguien señaló– los temas del mundo ayer, hoy y mañana serán la economía.
Como importante en la plática, se nos señaló que la economía es la base de toda sociedad, porque todo está vinculado; todos dependemos de todo.
Por ejemplo. El maíz y el trigo están vinculados al petróleo, la electricidad. El gas es básico en las sociedades, lo que lleva a señalar que si no hay petróleo y sus derivados, la sociedad podría exterminarse; habría problemas en cascada que afectarían al ser humano.
Por ejemplo: no hay trabajo, no hay salario, no hay impuestos, no hay obra, no hay electricidad, no hay agua. En todos los factores sociales hay interdependencia.
Faltando uno, hay problemas graves.
Se continuó con la exposición. Se habló sobre la importancia del estudio de la economía en las comunidades y el desarrollo de las empresas públicas y privadas, porque todo al final es economía.
Fue una conferencia de amplia enseñanza. Entre otros temas, sintéticamente se explicó lo que se entiende por inflación (lo que estamos viviendo); se explicó lo que es inestabilidad en la economía, que se presenta por movimientos continuos en los cambios de precios y se crea incertidumbre. Se nos explicó lo que es la economía capitalista y la planificada.
Después de preguntas y respuestas, una persona joven le preguntó al conferenciante:
Cómo se explica la situación económica mundial de hoy.
Para simplificar la respuesta se le manifestó que México es el principal socio comercial con los Estados Unidos de Norteamérica. Si bien tenemos fenómenos económicos nuestros, a la fecha influirá en mucho la situación económica de nuestro país vecino en lo interno y externo de su economía.
No podemos excluirnos de los temas internacionales: de las guerras, fundamentalmente, que son fenómenos de tremenda influencia económica en el mundo; cambian todo en perjuicio de la economía y crean inestabilidad.
Ojalá –se dijo– no vayamos a vivir por dichas razones ajenas a nuestra economía el fenómeno económico denominado “recesión o estanflación”, ya que este fenómeno aparece cuando hay inflación con fuerte desempleo, con estancamiento económico y con escasa producción.
Ello genera que el consumo interno se desplome, el tipo de cambio monetario se tambalee y la inversión pública y privada se contraiga o paralice. Esto es una explicación de lo que podría suceder si no se arreglan por lo pronto los problemas bélicos esencialmente.
Se preguntó que, ante ello, ¿qué nos queda por hacer?
Este fenómeno no se ha dado, pero hay indicios muy marcados de su probable aparición. Hay algunos controles nacionales y mundiales a favor, pero el tema sería que apareciera algo subyacente; es decir, algo que no se ve, que no se ha controlado y que normalmente causa efectos graves a la población.
Se sugiere evitar los gastos innecesarios o superfluos, no utilizar sin control las tarjetas de crédito, usar poco el automóvil, bajar la asistencia a restaurantes o centros de diversión; es decir, ahorrar lo más que se pueda, si se puede.
Finalmente. ¿Maestro, cuál sería su consejo si se presenta en el mundo una contracción de la actividad económica?
Te doy tres opiniones que creo coinciden.
Uno. El Fondo Monetario Internacional acaba de decir al respecto que el golpe económico de las guerras es más profundo y demoledor que una crisis financiera.
Dos. Si esos fenómenos se presentaran principalmente por falta de gasolina y sus derivados, y si la la pregunta la hiciéramos a la abuela economista, como buena ama de casa seguro respondía: “que Dios nos agarre confesados”.
Tres. Si la situación mundial de hoy se agrava y dura más tiempo, es necesario atender a los filósofos populares que preguntan: “¿Sabes rezar?”.





