La demanda de seguridad para defensores de derechos humanos y líderes religiosos respaldó la solicitud de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), emitida después del asesinato del padre Marcelo, una petición que aún no ha recibido respuesta oficial de las autoridades.
El clero católico criticó que las denuncias públicas del sacerdote de origen indígena sobre la grave inseguridad en la región donde trabajaba “no fueron atendidas con seriedad por las autoridades”, pese a que él contaba con medidas cautelares.
“La violencia es insostenible”, fueron algunas de las últimas palabras del padre Marcelo Pérez, quien insistió en la necesidad de una acción efectiva de las autoridades. El editorial del semanario católico Desde la Fe expresó solidaridad con la CEM, exigiendo medidas concretas para proteger a quienes luchan por la paz y la justicia, resaltando que su trágica muerte pudo haberse evitado con una respuesta más comprometida.
La iglesia católica, al describir las condiciones en que fue asesinado el sacerdote, subrayó que, después de dos mil años, la búsqueda de paz y justicia sigue resultando incómoda para muchos. “Nos unimos a la CEM en su demanda de protección para aquellos que arriesgan su vida por la paz y la justicia. La historia se repite: lo vemos en Jesús, en los mártires de la Iglesia y hoy en el ejemplo del padre Marcelo. Su muerte nos recuerda, de forma dolorosa, que el Evangelio continúa incomodando a quienes rechazan la paz y la verdad. No queremos más muertes debido a la violencia. Anhelamos una lucha conjunta por paz y justicia”, afirmó el semanario de la Arquidiócesis Primada de México.
Para la iglesia, “la comunidad cristiana sufre actos de violencia simplemente por vivir su fe y buscar un mundo mejor. Este fue el caso del padre Marcelo Pérez en Chiapas”, planteó el semanario, cuestionando cuántas muertes más serán necesarias para detener la violencia en el país.
¿Cuántos más como el padre Marcelo tendrán que sacrificar su vida por la verdad y la justicia? ¿Cuántos defensores de migrantes, activistas y ciudadanos más? Hace dos años fueron asesinados los jesuitas Joaquín Mora y Javier Campos, cuya pérdida aún resuena, y ahora el padre Marcelo. La publicación dominical enfatizó que el clamor por justicia no debe ser ignorado.
“En un contexto donde la vida y la dignidad humana están constantemente amenazadas, ¿cuántas muertes más serán necesarias antes de que autoridades y sociedad reaccionen?”, cuestionó el clero, aumentando el tono de exigencia hacia los gobiernos.
Además, calificó de “inaudito” que mientras se lamenta la violencia que cobra vidas como la del padre Marcelo, se impulse la despenalización del aborto en todas sus etapas en la Ciudad de México.
A una semana del asesinato del padre en San Cristóbal de las Casas, ninguna autoridad local o federal ha revelado detalles sobre Edgar N, el presunto autor del crimen, quien fue capturado días después del ataque. Se desconoce si el homicida está vinculado al crimen organizado que afecta la región de los Altos de Chiapas o si pertenece a algún grupo indígena armado que disputa poder político en la zona, uno de los problemas que enfrenta el estado.







