Ángel Huetle Lugo, el joven motociclista arrollado la semana pasada en la colonia Bella Vista, falleció este sábado en el hospital debido a la gravedad de sus heridas. Sin embargo, su legado de generosidad perdura, ya que sus órganos fueron donados al IMSS Puebla, dando esperanza de vida a personas en espera de un trasplante.
El responsable del accidente sigue en libertad, por lo que la familia de Ángel continúa exigiendo justicia y que se aplique la ley. El caso está actualmente en manos de la Fiscalía General del Estado (FGE).
Ángel, de 25 años, era descrito por su familia como un joven alegre, bondadoso y lleno de vida. Amaba andar en motocicleta y patineta. Su vida cambió trágicamente la noche del 25 de octubre, cuando una camioneta Zafira azul se pasó el alto en la intersección de la 25 Oriente y 20 Sur, impactando y arrastrando a Ángel varios metros antes de darse a la fuga. Aunque el conductor escapó, en el lugar quedó una placa delantera con la numeración DXR135A, por lo que la búsqueda continúa.
El jueves pasado, ante la falta de respuestas, familiares y amigos de Ángel protestaron frente a la FGE, exigiendo justicia y la captura del responsable. Sin embargo, la salud de Ángel no mejoró, y los médicos informaron a su familia que había sufrido muerte cerebral.
Respetando la última voluntad de Ángel de ser donador de órganos, su madre dio el consentimiento para la donación. Así, la mañana del sábado, familiares y amigos, vestidos de blanco y sosteniendo globos, se reunieron en el Hospital de Traumatología y Ortopedia del IMSS para despedirlo como un héroe. Entre aplausos y porras, Ángel fue llevado al quirófano para su última cirugía, en la que sus riñones fueron extraídos para dar vida a otros pacientes.
Aunque Ángel perdió la vida, su generosidad permitió que otros tengan una segunda oportunidad, y su recuerdo permanece como un símbolo de bondad y esperanza.







