El joven de 20 años arrestado por presuntamente asesinar a Mateo, un niño de 11 años, en la localidad toledana de Mocejón el pasado domingo, confesó a la Guardia Civil que no pudo controlarse y que fue “su otro yo” quien lo hizo.
El cuchillo de cocina encontrado en la escena del crimen tenía restos de sangre humana y está siendo analizado para determinar su relación con el homicidio. También se halló un segundo cuchillo de untar, pero una vecina afirmó que era suyo y que lo perdió el martes, según información de ‘RTVE’.
El arma del crimen fue identificada por un trabajador de limpieza del Ayuntamiento de Mocejón, quien la descubrió en un descampado cerca del cementerio del municipio. La Guardia Civil la ha enviado al laboratorio para su análisis, aunque los perros especializados ya habían detectado la presencia de restos humanos.

El sospechoso, que pasará a disposición judicial el jueves, padece un trastorno mental, según fuentes cercanas. Sin embargo, su padre lo niega, alegando que su hijo tiene más del 75% de discapacidad y que está escolarizado en un centro especial. El padre también admitió que su hijo estaba “desquiciado” y que en ocasiones mencionaba ver máscaras, aunque no tomaba medicación alguna.
La discapacidad del joven permitió que su padre lo visitara en custodia. La investigación está a cargo del Juzgado número 3 de Toledo, que ha decretado el secreto de sumario.
El funeral de Mateo se llevó a cabo este miércoles en la parroquia de San Esteban Protomártir de Mocejón, donde numerosos vecinos se reunieron para apoyar a la familia del niño. La ceremonia también atrajo una significativa presencia mediática.

Milagros Tolón, delegada del Gobierno en Castilla-La Mancha, elogió el trabajo de la Guardia Civil y expresó su pésame a las familias afectadas. Asimismo, la ministra de Sanidad, Mónica García, lamentó la desinformación que circula en torno al crimen, desmintiendo los rumores de que el perpetrador era extranjero. La ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, también condenó los bulos, señalando que algunos han utilizado esta tragedia para promover odio, xenofobia y racismo.
La investigación de la Guardia Civil ha incluido el análisis de imágenes de cámaras de videovigilancia en el polideportivo local, así como la geolocalización del teléfono móvil del joven, lo que lo ha situado como el principal y único sospechoso. Aunque aún se desconoce el motivo detrás del asesinato, se presta cada vez más atención al estado mental del detenido.






