Dos ciudadanos mexicanos, Mauricio Anzures-Zarate y Beatriz Salcedo-Carreón, fueron condenados en Estados Unidos a 55 meses de prisión tras ser hallados culpables de participar en una red de lavado de dinero vinculada al narcotráfico.

De acuerdo con autoridades estadounidenses, ambos utilizaron negocios y establecimientos comerciales como fachada para ocultar ganancias obtenidas del tráfico de drogas. El esquema operaba entre Texas y México, donde el dinero ilícito se hacía pasar por transacciones comerciales legítimas.
Parte de los recursos era recolectado en distintas ciudades de Estados Unidos y trasladado a Laredo, Texas, desde donde se utilizaba para adquirir mercancía que luego se exportaba a México, completando así el circuito de lavado.
La sentencia forma parte de los esfuerzos del gobierno estadounidense para desmantelar redes financieras del crimen organizado y reforzar la cooperación binacional contra el narcotráfico.





