Tras enfrentar uno de los desafíos operativos más grandes de su historia reciente, el Aeropuerto Internacional de Dubái (DXB) ha comenzado a reanudar parcialmente sus actividades. La terminal, considerada uno de los centros de conexión más importantes del mundo, se vio obligada a suspender y desviar decenas de vuelos debido a las inundaciones sin precedentes que azotaron la región.
Las autoridades aeroportuarias informaron que la reapertura se está dando de manera escalonada, priorizando la salida de vuelos acumulados y la llegada de suministros esenciales. Sin embargo, advirtieron que la normalización total del tráfico aéreo tomará tiempo, ya que todavía existen anegaciones en diversas áreas de las pistas y las vías de acceso a las terminales permanecen parcialmente bloqueadas.
Las lluvias torrenciales, que superaron los registros de las últimas décadas en apenas 24 horas, causaron escenas inusuales de aviones navegando sobre pistas inundadas. Esta situación provocó que miles de pasajeros quedaran varados, mientras que la aerolínea bandera, Emirates, suspendió temporalmente el registro de pasajeros debido a la imposibilidad de garantizar las conexiones y el traslado del personal.
Se ha instado a los usuarios a no acudir al aeropuerto a menos que su aerolínea confirme que el vuelo está programado y confirmado. Se espera que las operaciones se regularicen conforme bajen los niveles de agua y se realicen las inspecciones de seguridad pertinentes en la infraestructura técnica. Mientras tanto, las aerolíneas internacionales continúan ajustando sus itinerarios para mitigar el impacto global que esta pausa ha generado en las rutas entre Asia, Europa y América.





