viernes, julio 3, 2026
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Akira, la perrita que ayuda a encontrar personas desaparecidas y salvar vidas en desastres naturales

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Akira es una perrita pastor belga de siete años que se distingue por su labor única: ayudar a las familias de personas desaparecidas a encontrar a sus seres queridos. En su carrera como rescatista, ha tenido éxito en aproximadamente 10 casos de este tipo, además de localizar a personas vivas en desastres naturales y estructuras colapsadas.

En entrevista con este medio, Roberto Contreras Gil, integrante del Grupo Canino del Cuerpo de Bomberos y entrenador de Akira, explicó que ella no solo es su pupila, sino también su compañera de trabajo y, en ocasiones, la percibe como una de sus hijas. La conexión entre el rescatista y su entrenadora es una muestra de la importancia de los animales en nuestra vida diaria.

Roberto fue bombero durante ocho años y lleva nueve años en el Grupo Canino. Se unió a este mundo porque ama a los perros y considera que fue una de las mejores decisiones de su vida. Actualmente, el Grupo Canino del Cuerpo de Bomberos de Puebla cuenta con siete perros dedicados a este tipo de búsquedas, y otros dos están en proceso de entrenamiento.

Los perros en entrenamiento son hijos de Akira, lo que hace que Roberto bromee diciendo que primero vio crecer a su “hija” Akira y ahora está viendo a sus “nietos” seguir sus pasos. Él sabe que gracias a estos animales, muchas personas podrán recibir justicia y vivir en paz.

“Desde que ella era cachorra, empezamos a trabajar, justo a los 2 meses de edad, en la primera etapa de apago y socialización. Formamos un vínculo, similar al de una madre con su cachorro, marcando límites y proporcionando educación. Este año, Akira ha tenido 2 éxitos de seis búsquedas realizadas, asistiendo como refuerzo para la Fiscalía y la Comisión de Búsqueda de Personas”, comentó Roberto.

El grupo canino se especializa en verificar ciertos puntos de interés indicados por la FGE, confirmando o descartando la presencia de cuerpos. La discrecionalidad es crucial en su trabajo, y no pueden revelar los hallazgos, pues esa es tarea de las autoridades competentes.

A lo largo de su carrera, Akira ha localizado tanto personas vivas como fallecidas, algunas con 72 horas de muertos, en diferentes estados de descomposición. Para entrenarla en la identificación de aromas, se utilizan pseudo aromas, lo que no representa un riesgo para ella.

Roberto explicó que estos perros son de gran ayuda para la sociedad, ofreciendo esperanza a las familias que buscan a sus seres queridos durante años. Cuando hay casos positivos, las familias y representantes de colectivos les agradecen y felicitan.

“Aunque las personas no estén localizadas, siguen teniendo derechos y no se les dejará de buscar hasta encontrarlas. Es el trabajo principal de la Fiscalía y la Comisión, pero siempre ayudaremos cuando nos convoquen. Es un alivio saber que se logró la localización de una persona, lo que alienta a otros a seguir buscando”, expresó.

Al cumplir 8 años, Akira será puesta en adopción. Ella tiene un don especial para la búsqueda, principalmente gracias a su olfato altamente desarrollado. Los perros tienen 2,500 células olfativas en comparación con las 500 de los humanos, lo que hace su trabajo más efectivo. Su visión es dicromática, viendo mejor los colores azul y verde, y son más eficaces en la observación de movimientos rápidos y en la oscuridad.

Con 7 años actualmente, Akira será candidata a adopción al cumplir 8, buscando que pase el resto de su vida en un entorno amoroso y familiar. Roberto mencionó que los perros rescatistas tienen un desgaste físico mayor que los perros de casa y, por lo tanto, envejecen más rápido.

“La intención es que tenga una buena calidad de vida como perrita doméstica y será entregada a una persona que cumpla con requisitos como tener tiempo, espacio y solvencia económica. Cuando ella se retire, un nuevo perro tomará su lugar. Su hijo, que tiene 1 año y 8 meses, ya está pasando por las diferentes etapas de especialización en búsqueda”, explicó Roberto.

Roberto y Akira trabajaron juntos durante siete años, pero ahora ella puede trabajar con cualquier manejador del equipo, con quienes también ha tenido éxito. “Es una satisfacción enorme cuando la familia te agradece y ves su tranquilidad, porque al final, ellos también son víctimas indirectas y Akira puede cambiarles la vida”, concluyó.

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