En medio de un escenario marcado por la tensión política en Venezuela, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, explicó que la estrategia de Washington para impulsar una transición política se basa en una serie de acciones graduales enfocadas en la estabilización del país y el control económico. Ante el Congreso, Rubio afirmó que el objetivo principal es evitar el caos y señaló la aplicación de una “cuarentena” como una herramienta clave de presión sobre el régimen.
De forma paralela, Petróleos de Venezuela (PDVSA) confirmó que mantiene conversaciones con Estados Unidos para la venta de volúmenes de petróleo bajo criterios comerciales, legales y de transparencia. Posteriormente, el presidente Donald Trump informó que los recursos obtenidos se destinarán a la compra de productos estadounidenses, como insumos agrícolas, medicamentos y equipos para el sector energético.
En el ámbito interno, organizaciones de derechos humanos denunciaron retrasos en la liberación de presos políticos, pese a los anuncios oficiales del régimen. Aunque el fiscal general Tarek William Saab aseguró que las excarcelaciones están en marcha, ONG como Foro Penal solo han podido confirmar un número reducido de liberaciones, lo que mantiene la incertidumbre entre familiares y defensores.
Mientras tanto, la comunidad internacional, incluidos la OEA y gobiernos como el de España, calificó como positiva la liberación inicial de algunos detenidos, aunque insistió en que el proceso debe ser completo, transparente y sin condicionamientos, como parte de un camino real hacia la democracia en Venezuela.




