El escape de aguas residuales sin tratar desde un drenaje dañado en el municipio de Zitlaltépec, Tlaxcala, representa una grave amenaza para la salud pública de los habitantes y los agricultores de Nopalucan, Puebla.
Según expertos, este incidente no solo pone en riesgo la salud en el lado poblano, sino que también amenaza la calidad de los acuíferos y la red de pozos de la región. A pesar de la gravedad de la situación, las autoridades del estado vecino han minimizado la emergencia.
El desperfecto en un drenaje en Tlaxcala ha provocado la ruptura de tuberías, liberando grandes volúmenes de aguas residuales hacia una barranca conocida como Malinche, así llamada por descender de la montaña del mismo nombre.
El líquido, con olores desagradables y tonalidades turbias y multicolores, fluye diariamente hacia el municipio de Nopalucan, donde se detiene en una barrera natural montañosa. Los residentes informan que la contaminación por residuos sólidos también es frecuente en la zona, pero recientemente ha aumentado la presencia de olores nauseabundos.






