Una historia que se ha vuelto viral en las redes sociales está conmoviendo los corazones de todos los mexicanos. Se trata de Zamaraek Moreno Rodríguez, una malabarista de semáforos de 27 años, quien compartió su emocionante travesía en diversos medios.
Esta historia la llevó a cumplir un sueño extraordinario: viajar a París con su hija y visitar uno de los monumentos más icónicos del mundo, la Torre Eiffel.
Caracterizada cariñosamente como “Zam” en los círculos artísticos, esta talentosa artista logró financiar un viaje inolvidable a Europa junto a su hija Ambar, utilizando exclusivamente los ingresos obtenidos de su arte en los semáforos.
Una odisea de amor y arte
Según lo mencionado, desde una edad temprana, Zam descubrió su pasión por el malabarismo, un arte que la llevó a explorar las calles, plazas y semáforos de diversas ciudades.
Su determinación y habilidad no solo le brindaron la oportunidad de conocer nuevas culturas y lugares, sino también de compartir su arte con un público internacional.
A los 22 años, Zam emprendió su primera travesía a Europa, un continente que visitaría en dos ocasiones con el propósito de ahorrar lo suficiente para cumplir una promesa especial: llevar a su hija a París.
Al describir el momento de su llegada a la Torre Eiffel, Zam compartió la profunda emoción de ver a su hija correr hacia el monumento.
Un trabajo de resistencia
Según lo narrado, la rutina diaria de Zam en los semáforos consistía en doble turno. Trabajaba dos turnos diarios de tres a cuatro horas cada día, y en ocasiones incluso más durante los fines de semana.
Esto demuestra que el arte urbano, aunque físicamente exigente, puede convertirse en una fuente de alegría y satisfacción personal.
Explorando el mundo juntas
Hasta ahora, Zam y Ambar han recorrido cuatro países, participando en festivales y sumergiéndose en diversas culturas.
A pesar de los desafíos climáticos y logísticos, su aventura continúa, con planes de explorar más destinos una vez que mejoren las condiciones.
Vale la pena señalar que la educación de Ambar se ajusta a su estilo de vida nómada, alternando entre la educación en el hogar y la escolarización tradicional, según las regulaciones locales.
La historia de Zam y Ambar es un recordatorio inspirador de que con determinación, pasión y amor, los sueños más audaces pueden hacerse realidad.
Con información de: DINERO EN IMAGEN







