martes, mayo 12, 2026

La mentira del “rumbo corregido” en Puebla.

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Por: Iván Mercado

El expresidente los conoce bien y no, el “rumbo” no es bueno.

Ahora que AMLO ya no está…

¿Cómo debatir las acusaciones y calificativos cuando el presidente más agresivo tenía razón al llamarlos “hipócritas”, “cínicos” y “corruptos”?

¿Cómo dejar de recordar las advertencias del iracundo líder de la 4T cuando los acusaba hasta el cansancio de “deshonestos”, “déspotas” y “ladinos”?

¿Cómo defender a una oposición voraz que, con un descaro asombroso, está dispuesta a empinar a sus aliados y hasta a los generosos contribuyentes de campaña que cayeron en la trampa… una vez más?

Al interior de la agónica administración municipal se pueden observar muchas emociones.

Desde aquellos que aún laboran con la satisfacción del deber cumplido (hay muchísima gente que hizo y pudo lo mejor de sí), hasta los que dejan ver la nostalgia e incertidumbre ante un futuro incierto por la derrota electoral del pasado 2 de junio.

Hay también quienes, desde un escritorio protegido por el sindicato, observan con indiferencia y hasta cierto gusto la partida de otra camada de hombres y mujeres que llegaron cargados de entusiasmo y promesas y ahora se van igual de cargados… pero con prisa por los abusos y la derrota a cuestas.

Otras y otros atraviesan por un período en el que conciliar el sueño ha sido muy complejo porque las cuentas no salen, porque no hay forma lógica de maquillar los abusos; ellos y ellas están experimentando emociones vinculadas a la preocupación, al miedo y, en el extremo, a la angustia.

Y finalmente, están los osados, los temerarios, los “mevalemadristas” que, con o sin la promesa de protección de los “jefes”, están ordenando la cancelación masiva de cientos y cientos de facturas programadas para pago en el cierre del gobierno, aunque saben que tal pago no llegará y que dejarán a proveedores, aliados y hasta cómplices con deudas hasta el cuello.

No hay información privilegiada ni fuentes exclusivas, solo historias de sobra.

La realidad es que la voracidad, el descaro y la ambición desmedida de muchos los llevó a cometer un sinfín de abusos que fueron creciendo al paso de la administración hasta llegar a las ofensas y amenazas cuando el candidato fallido anunció su intención de competir por la gubernatura.

Son muchísimas las personas lastimadas que confiaron en el nuevo “rumbo” prometido hace tres años. Son muchas las historias de gente encabronadísima que, desde hace dos semanas, ya saben que su dinero y, en muchos casos, hasta su patrimonio lo van a perder.

Y es que desde dentro de ese círculo de cómplices inconformes por una repartición inequitativa (que siempre los hay) han comenzado a avisar a los afectados para que vayan a pedir y, en el extremo, hasta suplicar que los metan en la lista final de pagos porque la orden es ya no liquidar deudas.

La versión que están “soltando” estos funcionarios inconformes es que de los 500 millones de pesos programados para pago de facturas en esta última semana de gobierno, solo pagarán 148 millones 900 mil, y para ello, un grupo de “funcionarios” privilegiados tomó la decisión de hacer una lista de los más fieles, de los más cuates, de los más serviles, para pagarles solo una parte de sus servicios, sus productos, su trabajo, su dinero y hasta su silencio.

La estrategia sería (si se llega a cumplir) que la larga lista de proveedores, amigos y hasta confiados patrocinadores guarden sus facturas que hoy ya tienen la leyenda fiscal “PPD” (pago en parcialidades o diferido) y que se las reclamen a la nueva administración que inicia el 15 de octubre bajo el falso argumento de que ya hay un acuerdo con los que llegan.

La traición es doble: engañar a quienes trabajaron, incluso financiando con su propio dinero, para sacar adelante cualquier cantidad de encargos de este gobierno y, por otro lado, llevar a la nueva administración a lidiar con todas esas deudas que estaban presupuestadas pero que de última hora decidieron no pagar.

Los afectados son muchos, de todos los niveles y tamaños, y, al igual que los voraces que se van hasta con el agua de los garrafones, saben que Acción Nacional y, en particular, estos “servidores públicos” no volverán a ostentar un puesto de esta naturaleza en muchos años; por ello, están decididos a revelar los datos más íntimos de muchas encomiendas en este trienio.

Es un despropósito lo que está ocurriendo ahora mismo en la capital. En lo personal, conozco al exalcalde y a su familia hace muchos años; los ubico como gente de bien. Por ello, confieso que me cuesta mucho creer que el exalcalde esté enterado de esta primera historia truculenta y miserable.

Muchos me afirman que lo ignora y que todas estas prácticas y otras muchas más que comenzarán a flotar por ese desenfreno en el que caen quienes se saben perdidos fueron orquestadas a sus espaldas.

El exalcalde busca ser líder moral de la oposición azul en Puebla, pero para ello es requisito indispensable tener el blindaje necesario que da la autoridad moral para criticar, señalar, cuestionar y hasta confrontar al poder.

El grave dilema es que sus más cercanos se olvidaron de las formas, pasaron por alto la legalidad, le dieron la espalda a la confianza y, sobre todo, traicionaron a quien los puso en esos cargos en los que se atascaron hasta el cansancio, sabiendo que era ahora o nunca porque ya no habrá otro “año de Hidalgo”.

Por otra parte, considero que es válido el deseo de vivir la “experiencia” de encabezar un informe de gobierno al que llegaste sin ser electo; es naturaleza y condición humana. Sin embargo, lo que no es válido es pedir aplausos, presumir logros, mentir, traicionar, ocultar, incumplir y, sobre todo, vender como “rumbo corregido” una realidad que lastima a los habitantes de una ciudad abandonada y traicionada nuevamente.

Penosamente, esta no es una historia solo de “baches”; lamentablemente, la información comienza a gritarse por las ventanas y, no, lo que se asoma no son historias honorables.

Personajes de mucho mundo y con un espíritu temerario traicionaron y abusaron por órdenes de un personaje que, aún estando fuera, sigue dando las últimas órdenes para garantizar su futuro.

El nuevo gobierno llegará con muchos vacíos de información, con muchas trampas y con muchos pendientes que le quitarán tiempo y recursos que, por sí, son limitados.

La capital vuelve a quedarse una vez más con deseos de progreso, con el anhelo de mayor seguridad y con la amarga desilusión de un gobierno azul que le dio la espalda. Y ante todo ello, no hay manera de debatir… el expresidente los conoce bien.

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