A pesar del endurecimiento de las políticas migratorias y la militarización de la frontera entre México y Estados Unidos, el flujo de migrantes que buscan cruzar sigue constante, coincidieron encargados de albergues en Sonora.
Aunque las Fuerzas Armadas de ambos países han reforzado la vigilancia, la Patrulla Fronteriza continúa reportando la detención de migrantes, el arresto de traficantes de personas y el decomiso de drogas. Además, los albergues en Sonora confirman que la llegada de personas provenientes de México, Centro y Sudamérica, así como de Asia y África, no ha disminuido.
El sacerdote Prisciliano Peraza García, fundador del Centro Comunitario de Atención al Migrante y Necesitado (CCAMYN) en Altar, Sonora, señaló que la migración sigue porque las personas huyen de la pobreza, la violencia y la falta de oportunidades en sus países.
“Los migrantes ni se enteran de que ya llegó Trump, ellos siguen su camino con la idea de llegar a Estados Unidos. No tienen tiempo para ver noticias, solo buscan cruzar la frontera”, afirmó.
Peraza García, quien ha brindado apoyo humanitario a más de 80,000 migrantes, explicó que los traficantes de personas han sofisticado sus métodos, volviéndose más discretos y organizados.
“Hoy la infraestructura de los polleros es más grande y han profesionalizado sus servicios. Aunque las rutas y formas cambien, la migración continúa”, agregó.
Mayor Peligro para los Migrantes: Redes de Tráfico Más Organizadas
El tráfico de personas ha evolucionado, volviéndose más clandestino y peligroso. En ciudades como Hermosillo y Empalme, es común ver migrantes en albergues, estaciones de autobuses y junto a las vías del tren. Sin embargo, en poblaciones fronterizas, los coyotes ocultan a los migrantes en casas de seguridad antes de cruzar.
Este manejo clandestino ha incrementado la vulnerabilidad de los migrantes, especialmente mujeres y menores de edad, quienes frecuentemente sufren acoso, abuso sexual y extorsión.
En Hermosillo, el Comedor y Dispensario San Luis Gonzaga recibe diariamente a migrantes que buscan alimento y atención médica antes de continuar su viaje hacia el norte.

El doctor Alberto Encinas Félix, quien atiende en el albergue, explicó que las condiciones de los migrantes dependen de la época del año:
“En invierno, viajan hacinados en trenes y se contagian de infecciones virales, influenza y resfriados. También hay lesiones cutáneas por la falta de higiene y mala alimentación, además de dolores generalizados por caminar largas distancias”.
El sacerdote José Gilberto Lezama Rodríguez, fundador de San Luis Gonzaga, lamentó que los flujos migratorios aumentan en las temporadas más extremas, cuando el clima pone en mayor riesgo la vida de los migrantes.
Mayor Vigilancia, Pero la Migración Continúa
Desde la semana pasada, militares de México y Estados Unidos refuerzan la vigilancia en la frontera, lo que representa un nuevo reto para los migrantes que buscan cruzar.
El pasado 5 de febrero, el gobierno mexicano desplegó 10,000 elementos de la Guardia Nacional en la frontera norte. Sin embargo, la Patrulla Fronteriza y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE) siguen reportando la captura de grupos de migrantes, la detención de traficantes de personas y el decomiso de drogas.
Según Fox News y el New York Post, los cruces ilegales han disminuido en un 90%. Cifras filtradas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. indican que alrededor de 359 migrantes fueron detenidos por día en la frontera sur, lo que representaría el menor número de cruces en los últimos 25 años.
A pesar de estas cifras, los albergues en Sonora aseguran que la migración no se ha detenido, solo ha cambiado sus dinámicas, con rutas más riesgosas y redes de tráfico de personas más organizadas.






