Los restos de Jael Monserrat Uribe Palmeros llegaron hoy al monumento de la Glorieta de las Mujeres, siendo esta la primera vez en que los fragmentos óseos de una víctima son llevados hasta el lugar. La procesión estuvo encabezada por sus hijos y su madre, Jacqueline Palmeros, quienes marcharon alrededor de la glorieta en un acto simbólico en memoria de Jael y de todas las mujeres víctimas de violencia.
Este acto representa una muestra de resistencia y lucha en contra de la violencia de género, marcando un precedente en la visibilidad de los casos de feminicidio en la región. La familia, acompañada por miembros de la sociedad civil, exigió justicia y recordó que la violencia contra las mujeres debe ser erradicada.







