La disminución de árboles frutales y medicinales de zapote blanco en Tlaxcala ha sido ocasionada por la tala indiscriminada, plagas y la falta de reforestación. Esta situación ha llevado a que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) declare a la especie en peligro de extinción. Hasta la década de los noventa, la hoja de zapote era utilizada para aromatizar el pan de fiesta artesanal, que se envasaba en guacales y se comercializaba en ferias a lo largo del país. Era un árbol muy apreciado en los hogares de Totolac; sin embargo, ahora está protegido por la NOM-059-SEMARNAT-2010.

Esta fruta de temporada, de color verde, pulpa blanca y hueso café, era muy valorada por las personas mayores. Por ejemplo, Edmar Lima, jubilado del Instituto Mexicano del Seguro Social, menciona que “al consumirla, disminuyen los dolores reumáticos. Las hojas y semillas se utilizan en té para tratar la hipertensión arterial, ansiedad, insomnio y calambres”.
En la localidad de San Juan, municipio de Totolac, los árboles de zapote blanco eran tan importantes que incluso una parada del transporte público llevaba su nombre. Sin embargo, el crecimiento poblacional y el comercio han contribuido a su desaparición. Por ejemplo, María Juárez Luna cuidaba un árbol de zapote para tratar su hipertensión arterial, y la abundante producción de fruta madura atraía a aves, abejas y mayates.
El zapote es un árbol medicinal originario de América Central, perteneciente a la familia Rutaceae, que puede vivir hasta 60 años. En la medicina tradicional, se utilizan sus hojas, corteza y semillas por sus propiedades sedantes y ligeramente narcóticas, así como sus cualidades antibióticas y para calmar el dolor de garganta. Además, se le reconoce como un buen diurético, beneficioso para personas con cáncer, diabetes, artritis e insomnio, según una investigación del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias.
En la actualidad, los árboles de zapote blanco están en peligro de extinción debido a la falta de iniciativas por parte de las autoridades y la población para implementar un programa de rescate. En Tlaxcala, algunos árboles tienen más de 80 años y están plagados por el muérdago.






