En una escalada sin precedentes de la crisis en Oriente Medio, el gobierno de Irán advirtió que contempla el cierre estratégico del estrecho de Mandeb y el minado total del estrecho de Ormuz. Según informes de la agencia local Fars, Teherán ha diseñado una lista de “respuestas recíprocas” en caso de que Estados Unidos e Israel mantengan o intensifiquen el cerco marítimo sobre los puertos iraníes, una medida que ha paralizado gran parte del comercio energético global.
La amenaza iraní no se limita al cierre de vías navegables. El reporte detalla que el país persa también tiene en la mira la infraestructura energética de Israel y de los aliados de Washington en la región. “En caso de ataques a instalaciones similares en territorio iraní, se procederá al bloqueo de todas las rutas de oleoductos y ataques a centros tecnológicos”, señala la comunicación. Además, Teherán advirtió que cualquier operación terrestre estadounidense será respondida con el apoyo de sus aliados regionales y de los residentes en países que albergan bases militares de EE. UU.
Esta situación ha llevado la tensión a niveles críticos, especialmente tras el reciente anuncio del presidente Donald Trump sobre un bloqueo total a buques que intenten entrar o salir de puertos iraníes. El estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, ya ha experimentado cierres intermitentes y ataques a petroleros en las últimas semanas, disparando las primas de seguro marítimo y generando temores de una crisis energética similar a la de la década de 1970. Las Naciones Unidas han emitido condenas internacionales, mientras potencias como China e India intentan negociar salvoconductos para sus suministros.
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