El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, lanzó una severa advertencia global al reconocer que el brote de Ébola en África Central está avanzando con mayor velocidad que la capacidad de respuesta de los equipos sanitarios.
La declaración ocurre poco después de que la OMS catalogara de manera oficial la situación en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional, debido al repunte de contagios y al elevado riesgo de propagación transfronteriza.
Una cepa más compleja y sin tratamientos aprobados
A diferencia de crisis sanitarias previas controladas con éxito, las autoridades médicas enfrentan un desafío técnico y científico mayúsculo debido a la naturaleza del patógeno actual:
La cepa Bundibugyo: Los análisis de laboratorio confirmaron que el brote está siendo provocado por la variante Bundibugyo, una cepa del virus del Ébola significativamente menos común.
Sin herramientas médicas: A diferencia de la cepa Zaire (para la cual existen protocolos de inmunización), actualmente no hay vacunas ni tratamientos terapéuticos específicos aprobados con licencia internacional para combatir la variante Bundibugyo, lo que eleva el riesgo de letalidad.
Cifras en ascenso: Los balances oficiales en la provincia de Ituri (RDC) ya reportan más de 1,000 casos sospechosos y una cifra que supera las 220 muertes probables, incluyendo defunciones de trabajadores de la salud.
Violencia e incredulidad frenan las labores de rescate
El avance descontrolado de la enfermedad no solo responde al retraso inicial en su detección, sino a un entorno de profunda inseguridad humanitaria en el noreste de la RDC.
“Estamos intensificando urgentemente las operaciones en el terreno, pero en este momento la epidemia corre más rápido que nosotros. El retraso en el diagnóstico nos obliga a jugar al gato y al ratón con el virus”.
— Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.
El control epidemiológico ha sufrido graves retrocesos debido a hostilidades civiles. En localidades como Mongbwalu y Rwampara, grupos de ciudadanos y jóvenes radicalizados atacaron hospitales y centros de aislamiento gestionados por organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF). Los disturbios —motivados por la negativa de las autoridades de entregar los cuerpos de líderes comunitarios fallecidos para funerales tradicionales de alto riesgo de contagio— provocaron el incendio de carpas clínicas y la fuga de decenas de pacientes con diagnóstico positivo crítico.
Ante el agravamiento de la crisis, el director de la OMS anunció un viaje de emergencia hacia las zonas afectadas en el Congo junto a los equipos de respuesta de la Unión Africana para intentar coordinar corredores sanitarios seguros con el ejército local, instando a los países vecinos a declarar el estado de preparación epidemiológica inmediata.




