La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha ajustado nuevamente a la baja sus expectativas de crecimiento económico para México, tanto para 2024 como para 2025. Según el equipo de investigación económica de la organización, se estima que el Producto Interno Bruto (PIB) de este año alcanzará un crecimiento de solo 1.4%, inferior al 2.2% que habían proyectado en mayo.
En su informe Interim Economic Outlook, publicado cada cuatro meses para actualizar sus pronósticos de crecimiento, la OCDE señala que “la moderación de la demanda interna se mantendrá y se acentuará incluso el próximo año”. Además, destaca que el sector servicios es el que ha perdido mayor impulso.
Esta nueva proyección está por debajo del crecimiento del 3% del PIB que el gobierno utilizó para calcular los ingresos presupuestales de este año, y también es menor a la media de 1.3% de las expectativas recogidas en la encuesta Citibanamex. Para el primer año del gobierno de Claudia Sheinbaum, la OCDE prevé un crecimiento del PIB aún más moderado, de 1.2%, en contraste con el 2% estimado hace cuatro meses. Este pronóstico se alinea con el 1.3% que anticipan, en promedio, los analistas de Citibanamex.
El avance del informe proporcionado a la prensa antes del lanzamiento oficial en la sede de la OCDE en París no incluye muchos detalles sobre la situación económica de México. Sin embargo, expertos de instituciones como Bank of America, Franklin Templeton, Fitch y Goldman Sachs han comentado que la economía mexicana está siendo afectada por la desaceleración en Estados Unidos, la política monetaria restrictiva, la incertidumbre generada por reformas constitucionales y el estancamiento en las inversiones, influenciadas por la mayoría del partido en el poder en el Congreso. También se mencionan los esfuerzos del nuevo gobierno para implementar una estrategia de consolidación fiscal que busque reducir el déficit histórico dejado por la administración saliente.
Desaceleración de México más pronunciada que la de EU
A partir del análisis del sector privado y los datos de la OCDE, se confirma que este año México experimentará una desaceleración del 1.4% en su PIB, en contraste con el crecimiento del 2.6% proyectado para su principal socio comercial, Estados Unidos, cifra que se mantiene desde mayo pasado. Para 2025, se espera que la economía estadounidense crezca un 1.6%, ligeramente por debajo del 1.8% previsto hace cuatro meses, superando así la proyección para México de 1.2%.
A nivel mundial, la OCDE anticipa un crecimiento de 3.2% para este año, revisando al alza su pronóstico desde el 3.1% de mayo, y prevé un avance similar para el próximo año. En su reporte, la OCDE destaca la resiliencia de la economía mundial en el primer semestre del año, con una tasa de crecimiento anualizada de 3.2%. La disminución de la inflación ha permitido un mayor gasto de los hogares, ayudando a mitigar los efectos negativos de las altas tasas de interés y la incertidumbre provocada por la guerra en Ucrania y los conflictos en Medio Oriente.
El crecimiento del PIB ha sido relativamente sólido en economías avanzadas como Canadá (1.15%), España (2.8%) y el Reino Unido (1.1%). En cuanto a los países BRIC, las proyecciones son las siguientes: para China, un crecimiento del 4.9% este año; para Brasil, del 2.9%; para Rusia, del 3.7%; e India, del 6.7%.
Inflación y comercio
En su documento, la OCDE anticipa que la inflación en México cerrará el año con una variación del 4.5%, cifra que se mantiene igual a la prevista en mayo. Consideran que en 2025 se podrá alcanzar la meta del 3% establecida por el Banco de México. A nivel global, la inflación se está acercando a los objetivos de muchos bancos centrales, aunque se observan “presiones subyacentes en el Reino Unido y Estados Unidos”. Resaltan que la inflación en los precios de los servicios sigue siendo particularmente persistente y disminuye lentamente.
Esto es evidente en México, donde la inflación ha fluctuado por encima del 5% desde marzo de 2023, con una lectura más reciente de 5.15% anual. Expertos concluyen que la actividad económica en el país está siendo influenciada por la desaceleración de la economía estadounidense, la política monetaria restrictiva, la incertidumbre por las reformas constitucionales y el estancamiento de inversiones.






