El monte Etna, el volcán más alto y activo de Europa, registra una nueva fase eruptiva que ha generado impresionantes ríos de lava sobre sus laderas en la isla de Sicilia, Italia. La actividad ha sido monitoreada de manera permanente por el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV), que mantiene vigilancia sobre la evolución del fenómeno.
De acuerdo con el INGV, la lava emerge desde una fisura eruptiva ubicada a unos 3 mil metros sobre el nivel del mar. Los especialistas señalaron que esta actividad forma parte de una fase eruptiva de tipo estromboliano y efusivo que comenzó a intensificarse durante el mes de junio.
Hasta el momento, los flujos de lava avanzan principalmente por el Valle del Bove, una depresión natural que ayuda a contener el material volcánico y reduce el riesgo para las zonas habitadas cercanas. No obstante, las autoridades mantienen restringido el acceso a las áreas más altas del volcán como medida preventiva.
Además del desplazamiento de la lava, las autoridades italianas monitorean de forma constante la emisión de gases y ceniza volcánica para evaluar posibles afectaciones al espacio aéreo, especialmente en las operaciones del aeropuerto de Catania. Mientras tanto, la actividad del Etna continúa atrayendo la atención de científicos y visitantes, quienes observan con cautela uno de los fenómenos naturales más impresionantes de Europa.






