El escalador estadounidense Alex Honnold volvió a desafiar los límites de la resistencia y el riesgo al alcanzar la cima del rascacielos Taipei 101 en un ascenso sin cuerda, arnés ni red de seguridad. La hazaña, realizada en modalidad free solo, le tomó 1 hora, 31 minutos y 40 segundos.
El desafío comenzó desde la base del emblemático edificio taiwanés, donde debió superar un tramo inclinado de acero y vidrio de más de 100 metros, además de estructuras metálicas conocidas como ruyi, que representaron el primer obstáculo importante. En menos de veinte minutos ya había superado esa sección inicial.
Después enfrentó el tramo más extenso y demandante: los módulos estructurales apodados “cajas de bambú”, que conforman gran parte del cuerpo del rascacielos. Durante cientos de metros de ascenso vertical, Honnold avanzó con precisión milimétrica ante la mirada de numerosos espectadores que se congregaron en los alrededores para presenciar el reto.
La parte final fue considerada la más peligrosa. En la torre superior, los desplomes y salientes exigieron toda su fuerza antes de avanzar hacia la aguja coronada por una esfera metálica, punto donde culminó la escalada. Ya en la cima, el deportista se tomó una selfie para registrar el momento.
Con este logro, Honnold se convierte en el primero en escalar el Taipei 101 en estilo free solo, una modalidad extrema donde no existe margen de error. Aunque otros escaladores habían alcanzado la parte alta del edificio, lo hicieron con sistemas de seguridad.
Tras completar el descenso, el atleta se reunió con su familia. Más tarde, explicó que al inicio sintió nervios, pero que conforme avanzaba se sintió cada vez más cómodo, describiendo la experiencia como divertida e increíble. También reflexionó sobre la importancia de aprovechar el tiempo y esforzarse para alcanzar metas difíciles.
Honnold ya era conocido mundialmente por su ascenso sin cuerda de El Capitán, en Yosemite, considerado uno de los mayores logros en la historia de la escalada. El Taipei 101 figuraba desde hace años entre sus objetivos, aunque su primera solicitud para realizar el proyecto había sido rechazada.
La exhibición, titulada Skyscraper Live, atrajo a cientos de personas y estaba prevista para transmitirse en directo, aunque debió aplazarse por mal clima. Con mejores condiciones, Honnold realizó la ascensión vistiendo camiseta roja y calzado especializado, en una jornada que dejó al público entre la admiración y el asombro.





