Desde su creación el 14 de agosto de 1937, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha establecido 57 plantas hidroeléctricas en México, junto con otras siete que actualmente están inactivas.
Una planta hidroeléctrica produce energía renovable aprovechando el flujo de los ríos a través de la construcción de represas.
En su artículo “Origen de la Industria Eléctrica en Puebla”, Humberto Morales Morena relata que la primera hidroeléctrica en el estado, llamada Portezuelos I, comenzó a operar en 1889 en Atlixco, cerca de San Juan de Portezuelo, a unos 37 kilómetros de la ciudad. Esta planta fue propiedad del ingeniero Sebastián Benito de Mier, pionero de la energía eléctrica en Puebla y México, quien invirtió parte de su fortuna en la construcción de obras para captar agua del río Atoyac.
Esta historia se corrobora en el libro “Las Calles de Puebla” de Hugo Leicht, donde se menciona que el arquitecto Eduardo Tamariz diseñó y construyó obras de canalización del río Atoyac, incluidas esclusas, compuertas de madera y un túnel con una caída de agua de 40 metros.





