martes, julio 7, 2026
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Fallece minero chileno, el mayor de los 33 mineros rescatados en 2010

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El chileno Mario Gómez, el mayor de los 33 mineros que quedaron atrapados durante más de 60 días a 700 metros de profundidad en la mina San José en 2010, falleció este sábado a los 74 años. Su rescate conmocionó al mundo y fue seguido por más de mil millones de personas.

La funeraria La Candelaria de Copiapó, en la región de Atacama (norte), anunció su muerte en redes sociales, aunque aún se desconocen las causas.

“Ofrecemos nuestras más sinceras condolencias a sus familiares y amigos”, comunicó la compañía.

Gómez, que tenía 63 años durante el derrumbe, fue el noveno en ser rescatado en una operación considerada milagrosa y que llenó de orgullo a todo un país. El accidente ocurrió el 5 de agosto de 2010 y los 33 mineros fueron rescatados uno a uno hasta el 13 de octubre.

Estos hombres se convirtieron en héroes nacionales por su resiliencia y espíritu de equipo, viajando por todo el mundo para compartir su historia. Sin embargo, la mayoría no pudo regresar al trabajo en la minería y sobreviven con una pequeña pensión estatal vitalicia.

Gómez padecía silicosis tras años de trabajo bajo tierra y se volvió oxígeno-dependiente en 2017. El accidente, del que la empresa San Esteban no recibió sanciones, marcó un cambio en los estándares de seguridad en la minería chilena, el mayor productor de cobre a nivel mundial.

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Promesas incumplidas

Durante su tiempo atrapados, los mineros recibieron promesas de pensiones vitalicias y viajes familiares a destinos exóticos, pero al salir a la superficie, esas promesas se desvanecieron.

A lo largo de los años, se han producido libros, documentales y películas sobre su tragedia, pero los mineros no recibieron compensación alguna. “Nos ofrecieron grandes proyectos, pero esas cosas se hacen con abogados, y uno solo no puede hacer nada. A diez años seguimos tratando de recuperar nuestra dignidad y derechos”, lamentó Luis Urzúa en 2020.

Los mineros cedieron sus derechos a los abogados Remberto Valdés y Fernando García, quienes negociaron contratos para una película y un libro, quedándose con los derechos de su historia.

A pesar de ser recibidos como héroes, muchos se convirtieron en parias, ya que ninguna otra empresa minera los contrató por temor a que promovieran exigencias de seguridad. “Los dueños de las empresas piensan que nosotros, los 33, seremos una molestia en temas de seguridad”, explicó Omar Reygadas, quien nunca volvió a trabajar en una mina y ahora es transportista.

Las secuelas psíquicas también han dejado una huella duradera. Luis Sepúlveda compartió en una entrevista con la BBC sus experiencias similares a las de sus compañeros: “A veces me da miedo ir a acostarme, siento que no voy a despertar más”, relató.

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