En respuesta al llamado de la oposición, la ministra de Asuntos Exteriores, Maria Malmer Stenergard, indicó en una entrevista con la cadena sueca ‘SVT’ que el gobierno “no descarta ninguna opción”. Suecia se unió a la OTAN en marzo, después de haber mantenido una política de neutralidad desde principios del siglo XIX, incluso durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la opinión pública cambió drásticamente en 2022, tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia. Junto con Finlandia, Suecia solicitó ingresar a la alianza transatlántica debido a la amenaza percibida por parte de su vecino ruso al otro lado del mar Báltico.
Si se convocara una reunión de la OTAN bajo el artículo 4, los miembros considerarían coordinar su respuesta, pero no estarían obligados a actuar. Este artículo establece que las partes de la OTAN deben “consultarse cuando, en opinión de cualquiera de ellas, la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de cualquiera de las partes se vea amenazada”. Desde la creación de la OTAN en 1949, este artículo ha sido invocado en siete ocasiones, todas en el siglo XXI, principalmente debido a la percepción de amenazas rusas a los países de Europa Oriental o por la preocupación de Turquía por la creciente inestabilidad en el Medio Oriente. En 2014, tras la anexión rusa de Crimea, Polonia invocó este artículo.
Sabotaje del cable eléctrico entre Finlandia y Estonia
El viernes, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, anunció que la alianza intensificará las patrullas en la región del mar Báltico mientras los investigadores finlandeses tratan de determinar si un barco vinculado a Rusia estuvo involucrado en el sabotaje de cables submarinos esta semana.
Las autoridades finlandesas tomaron control del barco Eagle S el jueves mientras investigaban si había causado daños a un cable eléctrico que conecta Finlandia y Estonia, así como a varios cables de datos. Este incidente se suma a una serie de problemas relacionados con la interrupción de infraestructuras clave en la región.
En una publicación en X, Rutte explicó que había hablado con el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, “sobre la investigación en curso liderada por Finlandia sobre el posible sabotaje de cables submarinos”. Rutte también afirmó que “la OTAN reforzará su presencia militar en el Mar Báltico”.
Cuando se le solicitó más información sobre las acciones concretas y los plazos, el cuartel general de la OTAN se limitó a declarar que la alianza de 32 países “continúa vigilante y está trabajando para proporcionar más apoyo, incluyendo el refuerzo de nuestra presencia militar” en la región.





