El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Aragchí, advirtió que cualquier intervención extranjera en la administración del estrecho de Ormuz complicaría la situación en la región, retrasaría la reapertura de esa ruta marítima e incrementaría las tensiones.
Las declaraciones fueron realizadas durante una conferencia de prensa conjunta en Teherán con el ministro de Relaciones Exteriores de Irak, Fuad Huseín.
“Toda injerencia en este asunto o cualquier intento de imponer un régimen separado [para la navegación] complicará aún más la situación, retrasará la reapertura del estrecho de Ormuz e incrementará las tensiones”, afirmó Aragchí.
El canciller iraní señaló que, de acuerdo con lo establecido en el Memorando de Islamabad, el estrecho de Ormuz podría reanudar sus operaciones en un plazo de hasta 30 días una vez que concluyan las hostilidades y se restablezcan las condiciones necesarias para la navegación.
Asimismo, sostuvo que ese proceso deberá realizarse bajo la administración de Irán, país que asumiría la responsabilidad de garantizar la seguridad y el cumplimiento de los acuerdos correspondientes.
Durante el encuentro, Aragchí también reiteró el compromiso de Teherán de fortalecer la cooperación con Irak en materia política, económica y de seguridad fronteriza.
El estrecho de Ormuz es una de las principales rutas marítimas para el transporte de petróleo a nivel mundial, por lo que cualquier alteración en su operación tiene repercusiones en los mercados internacionales de energía.






