El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, rechazó de manera categórica la posibilidad de que fuerzas militares de Estados Unidos realicen operaciones armadas en territorio guatemalteco para combatir al crimen organizado, al señalar que la legislación del país no permite este tipo de intervenciones extranjeras.
Las declaraciones del mandatario surgieron luego de que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, planteara la posibilidad de realizar operaciones similares a las ejecutadas en Venezuela en otros países de la región, entre ellos Guatemala y Ecuador.
Ante este escenario, Arévalo fue enfático al señalar que la presencia de militares estadounidenses armados en territorio guatemalteco no está contemplada por la ley. “Estadounidenses operando militarmente, portando armas (…) la ley no lo permite”, afirmó.
El presidente explicó que la Constitución Política de la República de Guatemala protege la soberanía nacional y establece requisitos específicos para el ingreso de tropas extranjeras al territorio. Cualquier despliegue militar foráneo o establecimiento de bases requeriría la autorización del Congreso de la República con una mayoría calificada de dos terceras partes.
Cooperación sí, intervención no
Aunque descartó una intervención militar directa, Arévalo destacó que Guatemala mantiene cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad y forma parte de la Coalición Anticárteles de las Américas.
El mandatario explicó que esta colaboración está enfocada en capacitación, acompañamiento para la planificación de operativos e intercambio de inteligencia, pero dejó claro que las acciones armadas contra grupos criminales corresponden exclusivamente a las fuerzas de seguridad guatemaltecas.
Arévalo reiteró que actualmente no existe ningún acuerdo que permita la incursión de tropas extranjeras en Guatemala y subrayó que su gobierno mantendrá una postura de cooperación internacional sin comprometer la soberanía del país.
La postura fue expresada durante la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Panamá, donde el presidente guatemalteco marcó una diferencia entre la colaboración en materia de seguridad y una intervención militar extranjera, prohibida por el marco constitucional.






