El papa Francisco ha instado a los líderes mundiales a establecer un periodo de tregua con motivo del inicio de los Juegos Olímpicos en París.
“En este tiempo en que la paz mundial está gravemente amenazada, espero sinceramente que todos respeten la Tregua Olímpica, con la esperanza de resolver los conflictos y restablecer la concordia. Que Dios ilumine las conciencias de los gobernantes”, expresó a través de su cuenta en X.
“Que Dios ilumine las conciencias de quienes están en el poder”, agregó el líder de la iglesia católica.
En las últimas semanas, el pontífice ha solicitado un alto al fuego en varios conflictos.
“En estos tiempos difíciles, en los que la paz mundial está seriamente amenazada, deseo fervientemente que todos respeten esta tregua con la esperanza de resolver los conflictos y restablecer la concordia”, manifestó el papa argentino la semana pasada.
“Según la antigua tradición, los juegos eran una oportunidad para establecer una tregua en las guerras”, añadió.
El papa Francisco ha destacado el papel del deporte en las sociedades en términos de unión y aceptación de la diversidad.
“El deporte es un lenguaje universal que trasciende fronteras, lenguas, razas, nacionalidades y religiones; tiene la capacidad de unir a las personas, de favorecer el diálogo y la aceptación mutua”, declaró el pontífice en su mensaje al arzobispo Ulrich con motivo de los Juegos Olímpicos.
La capital francesa será sede de la mayor competencia mundial desde hoy hasta el 11 de agosto.
La tradición de la tregua se remonta a los Juegos de la Antigua Grecia, donde, en el siglo IX a.C., los reyes de la región firmaban un tratado para que los habitantes locales, los atletas y los artistas pudieran viajar con seguridad a los Juegos Olímpicos.
Sin embargo, a escala mundial, ha habido un repunte de violencia y guerras, debido a la invasión de Rusia a Ucrania y la ofensiva israelí en la Franja de Gaza.
Por ello, el papa Francisco reconoció el papel de la actividad física en la sociedad.
“El deporte estimula el desarrollo del espíritu humano; anima a las personas a superarse a sí mismas, fomenta el espíritu de sacrificio y favorece la lealtad en las relaciones; anima a las personas a reconocer sus propios límites y el valor de los demás”, concluyó.







