El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sugirió de manera abierta la posibilidad de prolongar su estancia en la Casa Blanca de forma indefinida, insinuando que planea mantenerse en la Oficina Oval más allá del término de su mandato actual.
Durante un discurso, el mandatario republicano rompió el protocolo de la alternancia democrática estadounidense con una polémica frase sobre su futuro político a largo plazo.
“Voy a estar en el cargo en 2028. Tal vez también estaré aquí en 2032. No sé. Tal vez sí”, lanzó el jefe del Ejecutivo estadounidense ante una audiencia dividida entre los vítores de sus simpatizantes más radicales y el escepticismo de la comunidad política internacional.
La Vigesimosegunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, ratificada en 1951, prohíbe que cualquier persona sea elegida para el cargo de presidente más de dos veces en la historia del país, un límite que Trump desafía abiertamente con su retórica.
Mientras que sus opositores del Partido Demócrata catalogaron la declaración como una “amenaza velada a la democracia” y un reflejo de ambiciones autoritarias, el equipo de campaña y los defensores del mandatario argumentaron que se trató simplemente de una broma o un comentario irónico diseñado para provocar a los medios de comunicación y a sus críticos.
La declaración abre un nuevo capítulo de confrontación en el Congreso, donde legisladores de diversas facciones ya han comenzado a exigir aclaraciones sobre si el mandatario busca impulsar alguna reforma legislativa sin precedentes para perpetuarse en el poder, o si sus palabras se quedarán únicamente en el terreno de la retórica electoral que tanto le caracteriza.
Trump desata polémica al sugerir su continuidad en la Casa Blanca más allá de los límites constitucionales
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